21/03/17. Entre la riqueza absoluta y lo contrario.

Me levanté a las 8, recogí todo y me encamine hacia la puerta de embarque, unos 10 min Max, que gozada! 

Como tenía tiempo de espera hasta que saliera el avión, desayuné allí tranquilamente y ya cuando iba a ir a cambiar en una agencia algo de euros por Rupias nepalíes, para no tener que hacerlo una vez aterrizado en Kathmandu, ya la fila de pasajeros para entrar en el bus camino al avión se encontraba casi vacía así que pensé que mejor entrar ya y dejar lo del cambio de monedas para más adelante. Cosa que creo me vino bien al final.

El avión de Abu Dhabi a Kathmandu era un A330, más pequeño, tipo al de las aerolíneas de bajo coste. En este caso mi asiento coincidió al lado de una señora que creo no le van los viajes en avión…

El vuelo salió a las 10 y pico, duro unas 4 horas y llegué a Kathmandu sobre las 16h y pico (hay un desfase de 1h15min) respecto a Abu Dhabi.

En total, el desfase horario con España, que es GMT+1 en horario de invierno son de 4h45min. En esto los nepalíes (GMT+5:45) son muy suyos, ya que no quisieron tener el mismo uso horario que la India (GMT+5:30).

Primer contacto con Nepal. Gran contraste después de haberme alojado en un hotel en Abu Dhabi la noche anterior y ver la magnificencia de los Emiratos árabes Unidos. 

Ya sólo pisar el aeropuerto vemos que aquí las cosas van a otro ritmo. Después de hacer el visado (y pagar 100$) me encaminé hacia la recogida de equipajes tras lo cual nada más salir por la puerta principal, se avalanzan hacia ti supuestos “voluntarios” para echarte una mano en tus inicios en el país, en mi caso con el cambio de divisas y con el taxi. Como me dio la sensación que realmente no me daba la información que le pedía, con mucho  esfuerzo y ahínco, al final logré desembarazarme de él y fui a buscar por mi cuenta cómo conseguir rupias nepalies (NPR) y un taxi que no me sablara. Y creo que lo conseguí, cambié los euros que tenía y cogí un taxi con pago por adelantado (7€) que parecía oficial ya que lo recomiendan los de información turística en el aeropuerto. También creo que el taxi dio un buen rodeo camino al hostal pero bueno, así pude sentir ya de primera mano cómo es conducir en un embotellamiento constante. Me acompañó en el taxi un “amigo” del taxista que me estuvo ofreciendo durante todo el trayecto tanto rutas de trekking, visitas guiadas, transporte, vamos, de todo. Fue curioso el trayecto, era majo la verdad, así que quedé con él en ir a su agencia mañana para que me explicara todo con más detalle, de hecho me dejaron en la puerta del hostal. En Nepal me alojo los primeros días en uno de los hostales mejor valorados y tambien recomendado por una amiga que se ha recorrido toda Asia de tirón, pero que aún así no tiene nada que ver con el de la noche anterior 😊

El hostal está en el barrio de Thamel, lo mejor de lo mejor en Kathmandu. No pude empezar en mejor sitio. 

Este barrio y según parece muchas otras zonas de Kathmandu son como mercadillos al aire libre (como el Rastro de Madrid o el del pueblo) pero a diario y con un bullicio que no os podeis imaginar.

La mayoría de calles aquí no están asfaltadas, y no digamos de aceras, por lo que tanto los coches, las motos (que hay miles), bicis, carruajes, y demás vehículos de ruedas, se mezclan con los viandantes y demás animales, en pequeñas calles donde a menudo hay obras, así que el más decidido es el que pasa primero 😇. Y como no hay ni semáforos ni señales de tráfico, ni casi pasos de cebra, los nepalies hacen sonar muy pero que muy a menudo el pito de su vehiculo para hacerse oir y evitar que haya “toques” entre ellos, cosa que es de agradecer pero me resulta chocante. También es de comentar que si bien el pito no paran de tocarlo, no he oido ni insultos ni gritos, ni quejas, ni voces subidas de tono, ni malas caras a pesar de la locura de tráfico que tienen, cosa que es digno de admirar.

Tras comprar lo básico en una tienda de al lado del hostal, (sobre todo agua embotellada ya que la del grifo sale marrón) me di una mini vuelta de reconocimiento por el barrio y después entré a cenar al primer restaurante que encontré al salir del hostal. El jak restaurant, que la verdad fue la mejor opción que pude coger ya que nada más sentarme en la mesa y pedir, como el resto de sitios estaban ocupados y en mi mesa había sitio, el camarero dijo a dos chicas, una holandesa y otra de Portugal que se sentaran conmigo. La primera comida en Nepal que pensaba iba a ser aburrida se convirtió en muy agradable ya que me estuvieron hablando de los días que llevaban en Kathmandu y la verdad es que agradecí los consejos y tambien la compañía. Comí un menú nepalí stet vegetariano que era un poco picante pero rico y para beber un te nepalí.

La primera noche es Nepal fue nula, no pegué casi ojo, no me debió sentar muy bien la toma de contacto con la comida y bebida nepalíes. También es cierto que siempre me cuesta la primera noche en cama nueva. Aprovechando el desvelo, me puse a escribir los primeros párrafos  de este blog. Veremos qué tal va la próxima noche.

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